El sinuoso sonido de una lágrima, la última página de un libro, un misterioso laberinto de siluetas unidas. La complejidad de saber el momento exacto del cuándo y el dónde. Un por qué tan incierto que es incapaz de pronunciar.
La fugaz pasarela que recorre día tras día, y nunca recuerda el camino exacto. Así definía mi amor por ti, loco, transparente, libre…
La dulce sintonía de saber sentir que siempre era tarde, y nunca era el objetivo.
Amarrada a una rutina sin sentido del que dijo y del que fue, por entonces su único amor. Suspira enredada en la vereda del pasado por un presente que no sabe descifrar, y de un futuro más incierto que la misma hora del día siguiente.
Nunca supo donde y siempre quiso como.
te quiero lo suficiente para saber que nunca llegarás a hacerlo la mitad de lo que yo lo hago, de como yo lo vivo, de como yo te veo.
nunca es un término antagónico al amor, por eso nunca saldrá bien, terminaré con el corazón tan destrozado que el retroceso será irreparable.
nunca es mucho tiempo, y me acompaña de la mano.
Fe ciega al amor. Intoxicación al débil y ferviente olvido del miserable. Quien pudo y no fue. Quien olvidó y no quiso.
Nunca
Nadie
Nunca
Olvidaba el triste sabor de tus labios, igual que olvidaba el aliento de una sonrisa. Dos días me parecía exceso, uno, una involuntaria incertidumbre de cuándo será la próxima. Te he querido, te quiero, y me invade el vacio de seguir haciéndolo, exactamente, toda una vida.
No todo empieza igual que acaba, ni viceversa. Vivimos inmersos en un bucle de incertidumbre dónde ni tú , ni yo, ni el mismísimo Dios podría descifrar. Un bucle desolador donde tienes la inconfundible misión de conocerte a ti mismo y saber combatir tus más oscuros pensamientos. Un laberinto incierto del que quizá nunca encuentres salida.
Y estás allí loca y enamorada. Deambulando en un punto inexacto donde decides si saltar o permanecer.
No quiero aquello que mata y marchite mis entrañas, no quiero engaños ni malicias. Quiero el veneno de poder decir, al fin, que te he encontrado.
No siempre es más pronto que tarde, ni más tarde que pronto. Divago en un punto que añoré estar sin saber exactamente qué me depararía.
Divago entre un horizonte que quiero sobrepasar, sin arañarme la piel bajo mi estómago. Fui valiente y digo fui, porque no queda ni un resquicio de la muchacha soñadora y esperanzada de antes.
Miro el espejo un reflejo que no reconozco y los ojos se encharcan en añoranza por mi. ¿Dónde estás ahora?
La voz chilla que la deje salir, que sigue ahí. Déjalo. Sé libre y déjalo. Una relación tóxica solo te aleja cada vez más de lo que quieres ser.